La felicidad

A propósito del Día Internacional de la Felicidad, que como los otros tantos dias internacionales de lo uno o de lo otro no les encuentro mucho sentido, tengo que reconocer que en este caso particular me allana la indecisión sobre que escribir.
Y es que claro, varias son las posturas que hoy se han oído en diferentes medios en torno a lo que significa la felicidad:
— que es la sumatoria de alegrías
— que es un estado al que debemos tratar de llegar la mayor parte del tiempo,
entre otras tantas.
Pero la verdad es que ninguna está cerca de lo que yo pienso sobre la Felicidad.
Porque para mí la felicidad es un estilo de vida, es un estado. Soy feliz porque soy.
Y ser, es ser consciente de lo bueno y de lo malo, de los defectos y virtudes, de las buenas y las malas experiencias, de las derrotas y victorias, de los encuentros y desencuentros.
No es risa, no es alegría.
Pero tampoco la tristeza, la rabia, el desconsuelo o la decepción me hacen infeliz.
Tengo días malos, amaneceres pesados, anocheceres desoladores.
Tengo días buenos, amaneceres radiantes, anocheceres apacibles.
Tengo problemas de los que pareciera no haber solución. Me estreso, me desespero.
Todos los días peleo por la falta de cultura ciudadana; peleo con nuestros ciclistas, con los motociclistas, con los taxitas,; dependiendo si el amanecer fue pesado o radiante, peleo hasta conmigo mismo.
Pero también a diario comparto con las personas que amo y me aman, y no pocos días tengo encuentros enriquecedores con personas que jamás había visto y que posiblemente jamas volveré a ver.
Río…. canto…. lloro……….. SIENTO.
Y ahí radica el secreto de la felicidad, en esa capacidad de sentir.
No concebiría la vida sin toda esa amalgama de sensaciones, no tendría sentido para mí la vida sin todas esas cosas (defectos si se quiere), que tengo por resolverme.

No te invito a que creas que todo está bien, ni que lo estará……   no lo estará.
Te invito a que vivas tu vida a diario, y reconozcas en ese diario vivir todas las emocionantes emociones que puedes sentir. Dale cabida a todas, si lo que las produce vale la pena, vívelas.  La alegría, la tristeza, el enojo, la decepción, la ilusión, la esperanza, el desasosiego y todas las demás emociones, hacen parte de la vida, hacen parte de la felicidad.

Por eso creo que es como decía Gandhi con respecto a la paz…. “No hay camino para la Paz, la Paz es el camino”.   Piénsalo, haz que para tí tenga sentido que  “No haya camino para la Felicidad, sino que la Felicidad sea camino”.

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